GENTE NUESTRA

Los Ramos y su panadería

Por Sergio Gutiérrez Tejeda

Sin duda alguna, sí hay familias con arraigo y tradición aquí en Chapala es la familia Ramos, que entre otras y muchas virtudes destaca la de su panadería que pocos sabemos que se llama “La Cubanita” ya que muchos sólo la conocemos como la panadería de los Ramos, misma, que se encuentra ubicada en López Cotilla 234, casi enfrente del jardín de niños Antonio Levy.

En esta panadería, empezaron a trabajar en 1920 por los señores por Don Maximiliano Ramos Ibarra y doña María Rivera Ramírez cuando la estación del ferrocarril se estaba construyendo, que por cierto, esta propiedad tiene rieles del tren y la iniciaron los fundadores, es decir: don Max y doña Mary, (que son los abuelos de Don Luis Ramos que fue el que me concedió esta entrevista) procrearon dos hijos: Maximiliano (“El Niño Ramos a quien su papá lo bautizó con ese mote) Y Consuelo Rivera Ramírez.

Don Luis Ramos, junto con sus seis hermanos (dos hombres y cinco mujeres: Francisco (Pancho Pata miada), Luis, Graciela, (Chela), Adriana (Canana, María Elena (Mayo) y esperanza (La Güera QEPD) y la más chica que murió al nacer) todos de apellidos Ramos Cárdenas, son hijos de “El Niño Ramos y Esperanza.

Es importante resaltar que la panadería “La Cubanita” no fue la más antigua, ya que en ese entonces ya estaba la panadería de “La India” ubicada cerca del mercado municipal. Pero sí es la que ha durado más, ya que aún continúa en servicio. La sigue trabajando Francisco (Panchito, hijo de Pancho pata miada y de Consuelo Reyes QEPD), que junto con su esposa Erika Desales forman la cuarta generación que la trabaja.

Entre risas, Luis me cuenta que a su hermano Pancho, el que le puso “Pata miada, fue Chabelo “El Chamuco”.

“Una vez que andaban jugando Futbol y Chabelo se mió en uno de los zapatos de mi hermano, pues ya te imaginaras cuando llegó Pancho y trató de ponérselo… ja ja ja ja. Y a partir de ahí, se le quedó “Pata miada”.

“También te comento que mi abuelo era igual que yo, muy fiestero ya que le encantaba organizar los carnavales de antaño, y elaboraba un ponche muy rico, como el de don Cristinito”.

“Cuentan que era muy rico y famoso el ponche de don Cristi, hay muchas cosas para contarte Sergio, pero aquí nos amaneceríamos” me advierte, luego vuelve a sus recuerdos… “recuerdo también que mi abuelo se llevaba a mis hermanos Pancho y Chela dizque a misa de once pero mi abuelo se quedaba en el Salón Verde, donde la dueña era, en ese tiempo doña Lupe Sánchez y cuando mi abuela Mary veía que un mesero de ese lugar traía agarrados de las manos a mis hermanos, mi abuela sabía que mi abuelo ya andaba hasta “hasta atrás”

Luego reflexiona y agrega “Yo creo que de ahí agarré el gusto por ayudar también a la organización de los carnavales. Si mal no recuerdo estuve como en diez carnavales, es decir en diez comités, antes así se les decía”.

“La pasión de mi papá era el futbol. Formó equipos de jóvenes y niños. Él era el entrenador y a veces era árbitro… otra cosa que le encantaba, era jugar gallos, llegó a tener bastantes.

Luego habla del oficio familiar “La forma de hacer el pan ha cambiado mucho, ya que hoy en día ya existen aparatos muy modernos que te facilitan mucho las cosas, anteriormente todo era manual, era artesanal y lo hacia uno a tanteo” y continúa diciendo… “yo desde muy chico les empecé ayudar ahí en la panadería, ya que iba a la escuela y acarreaba el pan, lo llevaba a Montecarlo que hasta le fecha seguimos con ese entrego y a otros lugares que teníamos compromiso.

“No puedo olvidar que la leña nos llegaba en los barcos de vapor que venían de Ocotlán, también de ahí nos llegaba todo el abasto de queso, maíz, trigo… en fin, todo lo que se ocupaba para la elaboración del pan, ya que los medios de transporte eran pocos, con decirte que las carretas que iban a Guadalajara duraban dos días. también nos traía en una mula agua de un pocito que le denominaban “el ojo de agua” porque antes no había llaves. Había pozos artesanales, pero muy buena agua, fresca y cristalina, muy sabrosa.

Habla de los personajes urbanos “Había personajes y a uno que no se me olvida era al que le decían “Ramón el loco” que era hijo de un zapatero. También estaban Lico y Petra la loca”.

“La población en ese tiempo era muy chica ya que llegaba solamente hasta la calle Degollado y párale de contar. También en ese tiempo a este barrio se le llamaba el barrio del Chichicaxtle que actualmente se llama Santa Tere yo creo que le decían así por una planta que se daba a la orilla de la laguna y picaba todos los chiquillos juagábamos a quemarnos con la planta, luego andábamos bien enrronchados.

“Fíjate que hay mucha gente que por falta de oportunidades tuvo que emigrar a Estados Unidos, nosotros por allá tenemos mucha familia, muchos conocidos que cada vez que vienen nos pasan a saludar con mucho gusto”.

“Yo tuve la fortuna de trabajar muchos años en la secundaria Foránea al lado de los jóvenes y aprovecho para mandarles un mensaje a los muchachos de hoy, que un de los peligros que hay son las drogas, que tengan mucho cuidado de no caer en ellas y que lean porque los muchachos lo sacan todo de internet y están todo el día en la Tablet y esas cosas nomas les ensucia su mente.

Por eso y por mucho más Los Ramos son Gente Nuestra.

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