Por Gilberto Padilla García
La ampliación de la planta de tratamiento de aguas residuales de San Antonio Tlayacapan-Ajijic que ya está en marcha, representa una buena noticia ante la problemática de descargas y saturación del sistema de saneamiento en la zona, consideró el activista y ambientalista Diego Medeles Córdova.
Sin embargo, advirtió que el incremento en la capacidad de tratamiento de la planta no debe convertirse en un argumento para autorizar nuevos desarrollos habitacionales que se conecten al sistema municipal.
En entrevista con PÁGINA Que sí se lee!, Medeles Córdova calificó como “excelente noticia” la obra que inició el Gobierno de Jalisco el pasado 21 de septiembre, con una inversión de 55.2 millones de pesos.
“Ajijic está desbordado. No tenemos otra planta de tratamiento más que la de San Antonio a la que estamos conectados y compartidos”, señaló, al considerar necesario ampliar la infraestructura para atender las descargas de ambas delegaciones.
La obra permitirá incrementar la capacidad de tratamiento de 35 a 62 litros por segundo, en beneficio de más de 18 mil habitantes. No obstante, el ambientalista subrayó que la ampliación debe ir acompañada de una regulación estricta para evitar que la nueva capacidad sea absorbida por futuros desarrollos.
“No quiere decir que por eso ya permitan más desarrollos”, enfatizó Medeles Córdova, al plantear que, en caso de autorizarse nuevos proyectos habitacionales, éstos deben contemplar infraestructura propia para el manejo de sus aguas residuales y abastecimiento de agua de acuerdo con las disposiciones legales aplicables.
Advirtió que permitir nuevas conexiones sin una planeación adecuada podría volver a saturar una infraestructura que actualmente busca recuperar su capacidad.
El activista también señaló que existen puntos en la ribera donde se presentan desbordamientos de aguas residuales, particularmente en Ajijic, situación que evidencia la necesidad de atender de manera integral el problema del saneamiento.
Afirmó que el crecimiento urbano en la zona debe realizarse de manera responsable y tomando en cuenta las características ambientales de la región, ubicada entre la montaña y el Lago de Chapala. “Si hay capital para desarrollarse, pues que sea de una forma consciente, no de una forma depredadora”, concluyó.

Una planta con más de tres décadas
La planta de tratamiento de aguas residuales de San Antonio Tlayacapan-Ajijic fue construida en el marco de los compromisos de Jalisco para el rescate de la Cuenca Lerma-Chapala, derivados del Acuerdo de Coordinación firmado en abril de 1989, entre el Gobierno de la República y los estados de Guanajuato, Jalisco, México, Michoacán y Querétaro. La planta quedó terminada entre septiembre de 1989 y enero de 1990, con una inversión de 137 millones de pesos, mientras que la red de alcantarillado representó 2,658 millones de pesos. En aquel entonces, la capacidad de la planta de tratamiento era de 25 litros por segundo.
