Por Redacción
El sacerdote Ismael Nicanor Bravo Zúñiga, quien estuvo adscrito a la Parroquia de Santa Cruz de la Soledad, en el municipio de Chapala, falleció el pasado 16 de febrero a los 78 años de edad, tras haber sido hospitalizado. En sus redes sociales, la Parroquia recordó su vida como un “testimonio de servicio y amor al prójimo”, destacando que su partida deja un vacío, pero su ejemplo perdurará en las enseñanzas que compartió a lo largo de su vida. A lo largo de sus más de 40 años de vida sacerdotal, el padre Ismael dejó un legado invaluable de servicio y amor al prójimo. Nacido en 1947 en Guadalajara y ordenado sacerdote el 9 de octubre de 1977, el padre Ismael comenzó su labor en la Parroquia de San Martín Obispo, en San Martín Hidalgo, Jalisco, y luego pasó por diversas parroquias de Guadalajara, entre ellas la Parroquia de San Antonio de Padua, la Parroquia de Jesús del Gran Poder, la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario y la Parroquia de Nuestra Señora del Rayo en la colonia Miravalle. En su última etapa, el padre Ismael se encontraba en la Parroquia de Santa Cruz de la Soledad, donde llegó en enero de 2023 como sacerdote retirado, consolidando su papel como guía espiritual de la comunidad local. A lo largo de su ministerio, también se desempeñó como coordinador por varios años de la Pastoral Juvenil y luego de la Pastoral Familiar en la Arquidiócesis de Guadalajara. Los restos del Padre Ismael fueron velados en el domicilio ubicado en el número 431 de la calle Aldama, en Santa Cruz de la Soledad. La misa exequial se celebró el martes 17 de febrero, a la 1:00 p.m., en la Parroquia de Santa Cruz de la Soledad.
