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Habitantes de Chapala exigen la cancelación del acueducto Solís-León

Por Gilberto Padilla García

Alrededor de 200 habitantes de Chapala, entre pescadores, lancheros y comerciantes, llevaron a cabo dos manifestaciones en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) el pasado 23 de marzo, para exigir la cancelación del acueducto Solís-León, una obra que afectaría el flujo de agua hacia el Lago de Chapala.

La protesta comenzó en las oficinas de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), ubicadas en Avenida Federalismo, donde los manifestantes bloquearon parcialmente la vialidad con dos canoas.

La intención de los manifestantes era hablar con las autoridades de la CONAGUA y entregar un pliego petitorio. Sin embargo, al ver su llegada, personal de la dependencia federal bajó la cortina de la puerta de ingreso, lo que impidió que fueran atendidos. A pesar de ello, los manifestantes lograron introducir el pliego petitorio por debajo de la cortina.

El acueducto Solís-León, que tiene como objetivo extraer 119.91 millones de metros cúbicos de agua al año de la Presa Solís para abastecer a las ciudades de Guanajuato, ha generado una fuerte oposición en la ribera del lago.

Los habitantes de Chapala denunciaron que, con la construcción del acueducto, se eliminaría el acuerdo que permite desviar el agua excedente de la Presa Solís hacia el Lago de Chapala cuando alcance el 90 por ciento de su capacidad. Señalaron que esto afectaría gravemente el nivel del vaso lacustre, esencial para la pesca, el turismo y la biodiversidad en la zona.

Después de 40 minutos, la protesta se trasladó a las instalaciones de Ciudad Judicial, ubicada en Periférico Poniente, donde los manifestantes bloquearon parcialmente la vialidad durante varios minutos y quemaron copias de los amparos que interpusieron en contra del proyecto del acueducto Solís-León.

Denunciaron que de los 10,000 amparos presentados en contra de la obra, el 40 por ciento han sido desechados por jueces federales, quienes argumentan que no existe una afectación inmediata.

Sin embargo, los manifestantes adelantaron que, una vez que el acueducto esté en funcionamiento, las consecuencias serán irreversibles.

Blanca Estela Ibarra, líder de un grupo de comerciantes del malecón, resaltó que la economía local depende directamente del turismo y la pesca, actividades que se verían seriamente afectadas si el Lago de Chapala pierde nivel.

Finalmente, los manifestantes piden a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, que intervenga para corregir el proyecto y evitar daños irreparables a la región.

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