Por Gilberto Padilla García
La presencia del mayate o escarabajo picudo negro de las palmas ha encendido las alarmas entre jardineros y autoridades locales de Chapala, luego de que en 2024 se detectara que esta plaga estaba acabando con palmas en distintos fraccionamientos y condominios del municipio.
El insecto perfora el tallo y el cogollo de las palmas, destruyendo tejidos vitales y causando su muerte si no se actúa a tiempo. Por ello, las palmas afectadas deben ser cortadas y quemadas para evitar que las larvas continúen propagándose.
En respuesta, el Ayuntamiento de Chapala, a través de la Dirección de Desarrollo Rural y en colaboración con las delegaciones municipales, instaló 30 trampas como parte de un programa para controlar la plaga.

Previamente, personal de la Dirección de Desarrollo Rural recibió capacitación de la Agencia de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (ASICA) de Jalisco, donde se analizaron diversas estrategias para frenar la plaga, incluyendo la instalación de trampas especializadas.
La estrategia comenzó con una prueba piloto, donde se colocaron tres trampas que resultaron efectivas. Las trampas, que consisten en cubetas de 10 litros con malla, feromonas y fruta como carnada, fueron colocadas del 8 al 11 de mayo en lugares cercanos a las palmas ubicadas en espacios públicos, con el objetivo de alejar a los mayates de las plantas y capturarlos.

De las 30 trampas que ya fueron instaladas en el municipio, 8 están en Chapala, 6 en Ajijic, 4 en San Antonio Tlayacapan, 3 en Atotonilquillo, 2 en Riberas del Pilar, 2 en Santa Cruz de la Soledad, 2 en San Nicolás de Ibarra, 2 en Hacienda de la Labor y 1 en Presa Corona. Cada trampa cuenta con un código único y está georreferenciada para un monitoreo preciso.
En entrevista con PÁGINA Que sí se lee!, el Director de Desarrollo Rural, José Ascensión Ramos Cortes, informó que la revisión de las trampas se realizará cada ocho días, reponiendo agua, fruta y feromonas según sea necesario, y registrando capturas y condiciones en una bitácora.
Las feromonas, aunque no son tóxicas al tacto, están acompañadas de señalamiento para que la ciudadanía respete las trampas y ayude en la lucha contra la plaga.
