Por Gilberto Padilla García
Chapala celebró el pasado 4 de octubre la festividad de San Francisco de Asís con una procesión por la Avenida Francisco I. Madero, en la que se exhibieron dos reliquias de segundo grado del santo, como parte de las actividades conmemorativas por los 800 años de su fallecimiento.
La procesión comenzó a la altura del Coliseo Municipal “Benito Juárez” y avanzó hasta el templo, donde participaron la Banda de Guerra “San Francisco de Asís”, un grupo de danzantes y numerosos feligreses, además del gremio San Pedro, integrado por el Ayuntamiento de Chapala y pescadores del municipio.

Durante el recorrido se presentaron dos carros alegóricos. Uno representó “El Tránsito de San Francisco de Asís”, con una imagen del santo recostado y adornado con flores y telas; en el otro se exhibió la réplica de la imagen de San Francisco que iba sobre un pedestal, rodeada de flores.
Las dos reliquias que se mostraron durante la procesión son consideradas de segundo grado, pues corresponden a objetos que San Francisco de Asís utilizó durante su vida: un fragmento del cilicio que empleaba como penitencia y un trozo del hábito que vestía cuando recibió los estigmas.

De acuerdo con la información proporcionada por Fabiola Ochoa, encargada de medios de la Parroquia de San Francisco de Asís, ambas piezas cuentan con sus respectivos certificados de autenticidad y fueron donadas durante la gestión del entonces párroco Enrique Monteón Curiel.
La primera reliquia llegó en 2012, gracias a Cornelio Pallares, quien prestaba sus servicios en la Basílica Papal de Santa María de los Ángeles, en Asís, Italia. Durante una visita a la ribera de Chapala, Monteón Curiel le solicitó una reliquia del santo.

Pallares tenía previsto entregarla a la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, pero, al no encontrarse el encargado, decidió donarla a la parroquia de Chapala. La pieza consiste en un fragmento del silicio utilizado por San Francisco para sus penitencias.
En marzo de 2013 llegó la segunda reliquia, entregada por el entonces Ministro General de la Orden de los Hermanos Menores, fray José Rodríguez Carballo, quien viajó desde Roma. Se trata de un fragmento del hábito de San Francisco con el que recibió los estigmas, autentificado y certificado por la Orden Franciscana.
Como parte de las celebraciones por los 800 años del fallecimiento del santo, la imagen original de San Francisco de Asís fue bajada del altar y colocada en el presbiterio, donde los feligreses podrán tener un acercamiento más directo hasta el 10 de enero de 2027, fecha en que concluirá el Año Jubilar.
Durante la homilía, el párroco Juan José Chávez Ramírez invitó a los feligreses a reflexionar sobre cinco aspectos de la vida de San Francisco de Asís que, dijo, pueden orientar a las personas en la actualidad: la autenticidad, la fraternidad y la paz, la alegría ante la creación, la caridad vivida con alegría y la configuración con Cristo.

El sacerdote señaló que San Francisco eligió la pobreza y la sencillez como una manera de desprenderse de las apariencias y vivir de acuerdo con su fe.
También destacó la importancia de la fraternidad como una forma de reconocer el valor de los demás, independientemente de sus condiciones, y recordó el acercamiento de San Francisco con las personas enfermas de lepra como una muestra de su transformación espiritual.
En otro momento, el párroco hizo un llamado a cuidar la naturaleza y reflexionar sobre el impacto de las actividades humanas en el medio ambiente, particularmente en la contaminación del Lago de Chapala.
“¿De qué manera podemos provocar esa armonía?”, cuestionó, al señalar que la responsabilidad de proteger la creación va más allá del cuidado de las mascotas y requiere acciones que contribuyan al equilibrio ambiental.

Chávez Ramírez también invitó a practicar la caridad con alegría, realizar las tareas cotidianas con disposición y tener paciencia ante los defectos de los demás.
Finalmente, exhortó a la comunidad a seguir el ejemplo de San Francisco de Asís y procurar una vida más cercana a las enseñanzas de Jesucristo.
“Tenemos un gran patrono”, expresó el sacerdote, quien pidió su intercesión para que los feligreses puedan vivir como hijos de Dios, siguiendo el ejemplo de sencillez, fraternidad y amor que caracterizó al santo.
