Por Gilberto Padilla García
En el marco del Día del Trabajo, integrantes del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) realizaron una marcha en Chapala para exigir justicia social, respeto a los derechos laborales y la apertura de un diálogo con el gobierno federal ante el contexto económico internacional.
Como cada 1 de mayo, el contingente, integrado por trabajadores de las secciones 145 de Chapala y 177 de El Salto, Jalisco, partió de Elektra y avanzó por la Avenida Francisco I. Madero hasta el Palacio Municipal, donde los manifestantes se concentraron para emitir un posicionamiento público.
Ahí, Eduardo Bernal, líder de la sección 145 de Chapala, dio lectura al posicionamiento, donde señaló que salieron a las calles de todo el país, con el objetivo de frenar las políticas que, afirmó, ponen en riesgo la soberanía nacional y los derechos laborales.
Asimismo, criticó las políticas del gobierno de Donald Trump, al considerar que responden a intereses de grandes capitales y representan una amenaza para la estabilidad económica global, al tiempo que impactan directamente en países como México a través de presiones comerciales y arancelarias.
En ese contexto, advirtió sobre los riesgos que enfrenta el país ante la próxima revisión del tratado comercial con América del Norte, por lo que hizo un llamado a fortalecer un modelo de desarrollo autónomo que proteja sectores estratégicos como la energía, la alimentación y la tecnología.

También exhortaron al gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo a establecer un diálogo social amplio con las organizaciones sindicales, a fin de construir soluciones conjuntas ante los desafíos económicos y laborales actuales.
Entre las principales demandas, el STRM planteó la creación de un Consejo Social, Económico y Medioambiental que permita la participación de distintos sectores en la toma de decisiones, así como el fortalecimiento de la soberanía nacional mediante inversiones en infraestructura y tecnología.
En materia laboral, exigieron la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, la implementación de un seguro de desempleo, la eliminación de esquemas de subcontratación y la reducción de la carga fiscal en las prestaciones de los trabajadores.
También propusieron avanzar hacia reformas que garanticen mejores condiciones laborales, como la consolidación de la jornada laboral de 40 horas con dos días de descanso, así como la revisión del sistema de pensiones para recuperar su carácter solidario.
La movilización concluyó con consignas en defensa de los derechos de los trabajadores, entre ellas: “¡Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden!” y “¡Alto a las guerras de agresión contra los pueblos del mundo!”, reafirmando su postura de mantenerse organizados y activos en la defensa de sus demandas.
